
Tentar a Dios es exponerse a un peligro innecesario,
esperando sin necesidad su ayuda extraordinaria. Tentar a Dios es
también exigirle pruebas o señales
especiales a causa de nuestra incredulidad. Lejos de hacer tal cosa, debemos confiar absolutamente en Él. Nuestro Padre Dios nos quiere muchísimo, y está continuamente pendiente de nosotros, aunque a veces nos dé la impresión de que nos ha olvidado.
especiales a causa de nuestra incredulidad. Lejos de hacer tal cosa, debemos confiar absolutamente en Él. Nuestro Padre Dios nos quiere muchísimo, y está continuamente pendiente de nosotros, aunque a veces nos dé la impresión de que nos ha olvidado.
Señor, Padre mío, confío en Ti.
Yo sé que me amas con locura.
Por tanto, cuando llegue
el momento de la tentación,
del cansancio,
de la falta de claridad
y de entusiasmo,
no es que te hayas olvidado
de mí;
es que Tú permites que pase
por todo eso porque me
conviene.
¡Gracias, Señor, por todo lo que me envíes!
reciban muchas bendiciones, desde mi blog
ResponderEliminarwww.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com